Obispo de Ciudad del Este convocó a los superiores de los Institutos de Vida Consagrada a un encuentro que combinó oración, fraternidad y un llamado a la sinodalidad pastoral.

Ayer jueves en horas de la mañana Mons. Pedro Collar Noguera, Obispo de la Diócesis de Ciudad del Este convocó a representantes de las congregaciones religiosas para un espacio de oración, diálogo y reflexión sobre el camino pastoral que recorre la diócesis.
El Obispo había hecho una invitación abierta a todos los superiores y superioras de los Institutos de Vida Consagrada presentes en la diócesis, una convocatoria que tuvo una respuesta numerosa y que permitió reunir, bajo un mismo techo, la diversidad de carismas que enriquecen la acción evangelizadora de la Iglesia local.

La jornada comenzó con una oración inicial y una reflexión a partir del Evangelio, que dio paso a un momento de presentación general en el que los miembros de las distintas congregaciones tuvieron la oportunidad de conocerse e identificar los rasgos propios de cada comunidad presente.
Una carta para la comunión y el “arte sinfónico” de los carismas
El momento central del encuentro llegó cuando Mons. Collar Noguera compartió con los presentes una carta dirigida a toda la vida consagrada de la diócesis. En el documento, el Obispo expresó su gratitud por la respuesta al llamado y subrayó que la vida consagrada “está en el corazón mismo de nuestra Iglesia local como un elemento decisivo para su misión”.

Apoyándose en la Exhortación Apostólica Vita Consecrata, el prelado recordó que los institutos religiosos no constituyen una realidad aislada, sino que pertenecen íntimamente a la vida, la santidad y la misión del Pueblo de Dios. Agradeció, además, el trabajo pastoral sostenido que estas congregaciones han desplegado desde los orígenes mismos de la Diócesis de Ciudad del Este, acompañando su crecimiento no solo en estructuras, sino también en profundidad espiritual y caridad operativa.
Un eje central del mensaje episcopal fue la idea de comunión orgánica entre el Obispo y los Institutos de Vida Consagrada. Citando al Papa Francisco, Mons. Collar describió esta relación como un “arte sinfónico”, en el que cada carisma conserva su identidad y su justa autonomía, pero se integra al servicio del conjunto diocesano bajo la autoridad pastoral del Obispo. “La comunión no es uniformidad”, señaló, “sino el don del Espíritu que integra la diversidad de dones para la edificación del único Cuerpo de Cristo”.
Sinodalidad, escucha y cercanía con los más pobres
El Obispo retomó también el documento final sobre la sinodalidad para destacar que los Institutos de Vida Consagrada son verdaderos “laboratorios de vida sinodal”, capaces de aportar a toda la diócesis su experiencia en armonizar los dones individuales con la misión común. En ese sentido, invitó a promover juntos la cercanía, el diálogo y la escucha recíproca entre obispo, consagrados y laicos, como camino para discernir comunitariamente lo que el Espíritu pide hoy a la Iglesia de Ciudad del Este.
La carta también señaló los desafíos pastorales del presente, llamando a las comunidades religiosas a ser signos de esperanza frente a una sociedad marcada por el individualismo y la injusticia. Mons. Collar insistió en la opción preferencial por los pobres como dinámica inherente al amor cristiano, invitando a la diócesis a vivir la actitud del “buen samaritano” hacia quienes sufren marginación o falta de sentido.
Hacia el final de su mensaje, el Obispo alentó a los presentes a no temer los desafíos del futuro, recordando las palabras del Maestro: “Levántense, no tengan miedo”. Puso el encuentro bajo la protección de la Virgen María y la intercesión de San Blas, patrono de la diócesis, como guía para promover el bien común y una cultura de encuentro, cuidado y buen trato.
El Plan Pastoral diocesano, en etapa de corrección
Tras la presentación de la carta del obispo, tomó la palabra el Vicario Pastoral, P. Ángel Collar, quien expuso ante los religiosos el estado actual del Plan Pastoral de la Diócesis. El sacerdote explicó la matriz de corresponsabilidad que sostiene dicho plan, integrada por el clero, los laicos comprometidos y el conjunto de los fieles, y precisó que el proceso se encuentra actualmente en su etapa de corrección.

El encuentro concluyó con las palabras del Obispo, quien agradeció la presencia de todos los participantes y propuso que este tipo de jornadas se realice, al menos, una vez al año, como espacio permanente de encuentro entre la diócesis y la vida consagrada. La actividad cerró con una oración final y el canto comunitario “Hoy Señor te damos gracias”.
Ciudad del Este 26 de junio de 2026
OFICINA DE COMUNICACIÓN Y PRENSA
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