El Obispo recorrió durante toda la jornada el hospital distrital, el colegio Moisés Bertoni, la Capilla San Miguel y celebró la Eucaristía con los fieles. Llamó a construir una Iglesia «en salida» y priorizó una opción misionera preferencial por los pobres.

La Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María de la ciudad de Presidente Franco recibió este viernes la Visita Pastoral de su Obispo, Mons. Pedro Collar Noguera, acompañado por el párroco P. Pablino González y el P. Jorge Miguel Martínez. La jornada, que se extendió desde las nueve de la mañana hasta la noche, marcó un momento de renovación espiritual y pastoral para toda la comunidad.
AGENDA DE LA JORNADA PASTORAL
| 09:00 h. | Hospital Distrital de Pdte. Franco — visita a médicos, enfermeros, madres y neonatos; administración de la Unción de los Enfermos |
| 10:00 h. | Colegio Dr. Moisés Bertoni — encuentro con estudiantes, escucha de inquietudes y testimonios |
| Tarde | Capilla San Miguel, Km. 5 — visita comunitaria |
| — | Coloquio con los sacerdotes de la comunidad |
| — | Reunión con agentes pastorales de la parroquia |
| 19:00 h. | Santa Misa |
| Cierre | Bendición del nuevo local de la Pastoral Social. |

Desde el primer momento de la jornada, el Obispo quiso hacer visible su cercanía con los más vulnerables. En el Hospital Distrital visitó personalmente a los pacientes internados, compartió con los neonatos y sus madres, y administró el sacramento de la Unción a los enfermos. Luego se trasladó al colegio Moisés Bertoni, donde escuchó a los estudiantes y compartió con ellos. «Qué hermoso llegar a las casas como mensajero de amor, a las plazas y comunidades en medio de la gente como instrumento de paz», afirmó Mons. Collar Noguera en su homilía.
«La Visita Pastoral no es un trámite administrativo, sino la presencia de un pastor que desea estar cerca de su pueblo, conocerlo y amarlo.»
— Mons. Pedro Collar Noguera, Homilía de la Santa Misa, 28 de marzo de 2025
Durante la homilía de la Misa de las 19 horas, el Obispo tomó como hilo conductor el tiempo cuaresmal y el mensaje del Papa León XIV titulado «Escuchar y ayunar», que invita a la conversión a través de la escucha de Dios y del prójimo, y a un ayuno enfocado en desarmar el lenguaje: evitar palabras hirientes, juicios y calumnias en la familia, el trabajo y las redes sociales. Apoyándose en el profeta Jeremías, recordó: «Escuchen mi voz, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo».
La reflexión bíblica se centró en la Alianza de Dios con Abraham y en el pasaje del Evangelio en que Jesús declara su identidad eterna: «Antes de que Abraham existiera, Yo Soy». El Obispo subrayó que mientras los seres humanos solo «tenemos» cosas relativas, Jesús es la vida en plenitud, y animó a los fieles a cultivar la oración acompañada de la limosna y la caridad hacia los más necesitados.
Con la mirada puesta en el futuro de la parroquia, Mons. Collar Noguera propuso un modelo de Iglesia decididamente misionera, inspirado en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. Llamó a transformar las costumbres y estructuras parroquiales para ser «una Iglesia en salida, joven y atractiva», que lleve la alegría del Evangelio a las periferias y a los sectores más desprotegidos. Alertó también sobre los peligros de la incomunicación interna, instando a pasar de una relación de pantallas a una comunicación profunda, de corazón a corazón.
Al concluir la celebración eucarística, el Obispo presidió la bendición del nuevo local de la Pastoral Social de la parroquia, un espacio destinado a fortalecer la atención a las familias y personas en situación de vulnerabilidad. El acto fue recibido con entusiasmo por los agentes pastorales y la comunidad reunida.
Mons. Collar Noguera cerró la jornada con una invitación a la valentía comunitaria: «No tengamos miedo para reunirnos como Iglesia a orar, escuchar, dialogar, meditar, discernir y lanzarnos a la misión de ser anunciadores de la verdad, promotores del bien común y a caminar juntos.» La visita concluyó bajo la intercesión de la Virgen María, con el deseo de que la parroquia se convierta en «una comunidad que consuela, alivia y salva».












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