En la Misa del Jueves Santo celebrada en la Catedral, el obispo de la diócesis presidió el Lavatorio de los Pies y predicó sobre los cuatro grandes misterios de la jornada.
Con la solemnidad propia del inicio del Triduo Pascual, Mons. Pedro Collar Noguera, obispo de la diócesis de Ciudad del Este, presidió en la noche del Jueves Santo la Misa de la Cena del Señor en el salón auditorio que sirve como espacio de celebración eucarística. La ceremonia comenzó a las 19:00 horas y contó con la concelebración del párroco, Pbro. Darío Britos, el diácono Blas Oviedo y seminaristas de la diócesis.
Finalizada la homilía, Mons. Collar Noguera procedió el Lavatorio de los Pies, lavando los pies a servidores y representantes de la comunidad, en un gesto que la liturgia católica reserva para esta jornada comoPigno de humildad y servicio.



La homilía del obispo
En su homilía, Mons. Pedro, articuló su mensaje en torno a los cuatro grandes misterios que, según señaló, se conmemoran en el Jueves Santo: la institución de la Eucaristía, el nacimiento del sacerdocio, el mandato del amor y el inicio de la Pasión con esperanza de Resurrección.

El obispo comenzó afirmando que el Jueves Santo «alcanza su máxima profundidad» entre todas las celebraciones eucarísticas, pues la comunidad se reúne para conmemorar lo que denominó «la Alianza Nueva y Definitiva». Explicó que la Eucaristía no es un simple recordatorio del pasado, sino un «memorial vivo» —o zikkaron, en la tradición hebrea— que actualiza el proceso salvífico, y que al comulgar los fieles asumen el proyecto de vida de Cristo.
«En esta noche de vigilia, no nos sintamos solos. Al acompañar a Jesús en su soledad y entrega, recordamos que nada podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús. Salgamos de este Cenáculo dispuestos a amar más y mejor, en la prosperidad y en la adversidad, confiando en que el Señor, que nos ha amado hasta el extremo, nos conducirá a la victoria de la Vida eterna».













Fotos: Gentileza, PASCOM Catedral


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