Con un mensaje centrado en la humildad, la generosidad y el servicio, el obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, Mons. Pedro Collar, presidió el domingo 31 de agosto la Santa Misa en la parroquia Doce Apóstoles de Mbaracayú.

Durante la celebración, el prelado bendijo las doce estatuas de los apóstoles que desde ahora embellecen y dan identidad al patio y templo, en sintonía con el nombre de la parroquia.
En su homilía, Mons. Collar recordó que la verdadera grandeza no proviene del poder ni de los títulos, sino de la humildad y la capacidad de servicio. “El que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado”, citó, exhortando a los fieles a vivir con sencillez, a tender puentes de diálogo y a practicar una solidaridad activa, especialmente hacia los más pobres y necesitados.
El obispo destacó que la generosidad auténtica implica dar sin esperar nada a cambio. Animó a sostener obras comunitarias como comedores, pastorales sociales y el acompañamiento a los enfermos y ancianos, siguiendo el ejemplo de los apóstoles y del mismo Jesús, “que se hizo pequeño para engrandecernos con su resurrección”.
La celebración eucarística reunió a numerosos fieles de la parroquia y comunidades vecinas. Con la bendición de las estatuas, la comunidad de Mbaracayú renovó su compromiso de ser una Iglesia viva, que camina con esperanza y se fortalece en la fe.
Al término de la misa, la festividad culminó con un almuerzo fraterno, ocasión en la que sacerdotes y laicos compartieron un momento de encuentro y fraternidad cristiana.












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