En el marco de la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, Mons. Pedro Collar, obispo de la Diócesis de Ciudad del Este presidió la Santa Misa en la parroquia local, el 15 de agosto por la mañana. Ante una importante concurrencia de feligreses, el obispo centró su homilía en la figura de la Virgen María como patrona, protectora y signo de esperanza.
El obispo inició su mensaje invitando a los presentes a dirigir su mirada a la imagen de la Virgen y a reflexionar sobre su significado en la vida de la comunidad. «Nuestra Señora de la Asunción es patrona y protectora de esta comunidad parroquial, de esta ciudad histórica de Hernandarias, y del Paraguay», afirmó. Hizo hincapié en el papel de la Virgen en la historia de la ciudad y la importancia de la fe en la vida personal y comunitaria.

Monseñor Pedro animó a los fieles a presentar su gratitud a María, reconociendo su influencia en la vida, las familias y el pueblo. «Ella tiene mucho que ver con nuestra vida, con nuestra familia, con nuestro pueblo, por el trabajo, la salud, la familia misma», expresó. El obispo también instó a la comunidad a buscar en la Virgen de la Asunción la gracia necesaria para vivir una vida más amorosa.
Un llamado a la cercanía y la escucha
El obispo se refirió al concepto de una «iglesia sinodal» donde la cercanía, la escucha y la confianza son fundamentales. En este contexto, saludó y reconoció a diversas autoridades y grupos presentes en la celebración, incluyendo a representantes de la municipalidad, autoridades policiales, jueces, educadores, catequistas, padres de familia, abuelos, bomberos voluntarios, jóvenes y niños.
Destacó la labor del P. Nelson Arzamendia, administrador parroquial, y del P. Guillermo, y elogió la promoción de la pastoral juvenil en la parroquia. Hizo un llamado a incentivar una «cultura de la ternura» para que los niños crezcan en un ambiente de confianza y seguridad, siguiendo el ejemplo del niño Jesús.
La Asunción de María como signo de esperanza
Monseñor Pedro explicó que la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María es una de las celebraciones marianas más antiguas y que su asunción al cielo es un signo de esperanza para el pueblo cristiano. «Jesús resucitó de entre los muertos y subió a la diestra del Padre, y también María, terminado el curso de su existencia en la tierra, fue elevada al cielo», recordó.
Utilizando las lecturas del día, especialmente el libro del Apocalipsis y la primera carta de San Pablo a los Corintios, el obispo enfatizó que la Asunción de María es la primicia de la resurrección a la que están llamados todos los cristianos. Afirmó que la humildad, la sencillez y el silencio de María son un modelo para vivir una vida de servicio, diálogo y paz. «María nos contagia a partir y sin demora para ser servidora de quien lo necesite», dijo.
Por una cultura del cuidado
Finalmente, el obispo exhortó a los feligreses a ser «peregrinos de la esperanza» y a promover la cultura de la acogida, el diálogo, el encuentro y el cuidado. Subrayó la importancia de fortalecer los lazos familiares y comunitarios, y de crear espacios de escucha y apoyo, especialmente para los jóvenes, los ancianos solos, los enfermos, y las víctimas de abuso y violencia.
«Cuando el sufrimiento y la oscuridad se hagan presentes en el camino de la vida, pongamos nuestra fe y nuestra esperanza en Dios y en la compañía de María», concluyó.
La homilía del obispo concluyó con un ferviente agradecimiento y un llamado a vivir con alegría, paciencia y fortaleza, con la protección de la Virgen, Nuestra Señora de la Asunción.

Procesión
Luego de la homilía, los feligreses acompañados por el obispo y sacerdotes, se unieron en una emotiva procesión. Una multitud de devotos acompañó la imagen de «Nuestra Señora de la Asunción» por las principales calles de Hernandarias, en un acto de fe y devoción. La procesión fue un momento de comunión y alegría.




Fotos: Gentileza, Pastoral de Comunicación, Parroquia «Nuestra Señora de la Asunción», Hernandarias.


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