Ante una masiva presencia de la feligresía, la Diócesis de Ciudad del Este vivió este domingo el Jubileo de la Catequesis, bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”.
El jubileo sigue su curso hídrico de bendiciones y manifestaciones de la feligresía. En esta oportunidad el domingo 10 de agosto, catequistas, padres de familia, niños y jóvenes dijeron presente a este momento jubilar que vive la Iglesia. La jornada se realizó de manera simultánea en los cinco decanatos, con peregrinaciones y celebraciones eucarísticas como signo de unidad y fe, con el objetivo espiritual de ganar la indulgencia plenaria.

Más de 10 mil personas participaron en toda la Diócesis de Ciudad del Este del Jubileo de Catequesis, según los organizadores, miembros del equipo de la Pastoral de Catequesis.
Decanato I
A las 07:00 horas, la Parroquia San Ignacio de Loyola, Área 2, se transformó en punto de encuentro. Con la entonación del Himno del Jubileo 2025 y la oración del Santo Rosario, cientos de fieles emprendieron la caminata hacia la Catedral de Ciudad del Este, donde a mitad de la peregrinación fueron recibidos por Mons. Pedro Collar, obispo de la diócesis, quien posteriormente presidió la Santa Misa a las 09:00 horas en la explanada de la Catedral.

Decanato II
Los fieles se congregaron frente al Seminario San Roque, a las 07:00 horas, para emprender la caminata hasta la Parroquia Ntra. Sra. de Caacupé, donde se celebró la Santa Misa a las 09:00 horas.

Decanato III
La peregrinación inició a las 09:00 horas desde el colegio Damas Salesianas de Minga Guazú hasta la Parroquia María Auxiliadora, Km. 20, donde la Eucaristía fue celebrada a las 10:00 horas.

Decanato IV
Los peregrinos partieron desde la Municipalidad de Santa Rita a las 08:00 horas hacia la Parroquia Santa Rita, donde la Misa tuvo lugar a las 09:45 horas.

Decanato V
En Santa Fe del Paraná, la peregrinación comenzó a las 08:00 horas desde el predio de la Municipalidad hasta la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé, donde finalizó con la celebración de la Eucaristía.

Sin duda fue una jornada sinodal, marcada por la alegría, la oración y la fraternidad. Una expresión viva de la Iglesia en camino, unida en la misión de anunciar el Evangelio a través de la catequesis y la plena convicción de alcanzar la indulgencia plenaria.


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