En el marco del Jubileo 2025, el obispo Mons. Pedro Collar ofreció un mensaje de esperanza y misericordia en la Catedral de Ciudad del Este ayer domingo, exhortando a los fieles a renovar su fe y a servir con generosidad a los demás.»

La jornada comenzó con una peregrinación a las 07:30 horas, que inició frente al obispado y contó en esta oportunidad con la participación de miembros del “Apostolado de la Divina Misericordia», «Adoradores Perpetuos», «Apostolado de la Oración» y los «Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión”. Los peregrinos se dirigieron hasta la Catedral, donde se celebró la Santa Eucaristía que fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, Mons. Pedro Collar.

En su mensaje, Mons. Pedro enfatizó la necesidad de poner a Dios en el centro de la vida, escuchando su voz con el «oído del corazón» y evitando una postura pasiva ante la Palabra. El obispo subrayó que los mandamientos no son inalcanzables, sino una guía para apartarse del mal y hacer el bien.
Llamado a la Misericordia y a la Acción
El punto central de la homilía fue la parábola del Buen Samaritano, que Mons. Pedro utilizó para recordar la esencia del amor al prójimo. El obispo lamentó la indiferencia actual ante el dolor y la pobreza, e instó a los fieles a «tocar las llagas de Jesús» a través de la ayuda a los necesitados.
«Las heridas de Jesús son hoy esas personas que tienen hambre, sed, que son humilladas, que están abandonadas, son todos aquellos que sufren en su cuerpo y en su alma», afirmó.
El prelado invitó a los asistentes a reflexionar sobre quién es su prójimo, no solo en la teoría, sino en la práctica diaria. El obispo destacó que el prójimo está «próximo» a nosotros: el vecino al que no saludamos, la persona que trabaja pero no tratamos debidamente, el familiar con el que necesitamos reconciliarnos, o el compañero de trabajo al que maltratamos.
«Hoy Jesús se dirige a nosotros y nos dice a cada uno: ‘Anda, haz tú lo mismo'», sostuvo Mons. Pedro, haciendo un llamado directo a la acción.
El Jubileo como Renovación de la Esperanza
El obispo resaltó la importancia del Año Jubilar 2025, convocado por el Papa Francisco a través de la bula «Spes non confundit» («La esperanza no defrauda»), como una oportunidad para renovar la fe y practicar la misericordia.
Mons. Pedro advirtió sobre el pesimismo y el desánimo que enfrentan muchas personas en la actualidad, y subrayó que el Jubileo ofrece la oportunidad de «renovar la fe, practicar más la misericordia y ser peregrinos de la esperanza».
Finalmente, el obispo hizo hincapié en que no hay esperanza sin ejercicio concreto de la misericordia. La vida del creyente debe centrarse en Cristo y buscar un destino común, valorando la riqueza de la vida en comunidad y la fraternidad.
Por último invitó en su homilía a imitar al Buen Samaritano y a orar por los que sufren, pidiendo la intercesión de la Virgen María para ser «mensajeros de la esperanza».










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