En este Año Jubilar, lleno de signos de esperanza, Mons. Pedro Collar, obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, nos invita a mirar con los ojos de Jesús las realidades que nos duelen .
CARTA PASTORAL DEL OBISPO
«Juntos podemos» – «Oñondive ikatu»
Ciudad del Este, 21 de junio del 2025.
- Queridos hermanos y hermanas en Cristo: Me dirijo a ustedes con la paz del Señor y les deseo consuelo, fortaleza y esperanza. Esta vez, después de consultar a mi Consejo Presbiteral (10 VI 25) comparto algunas preocupaciones e inquietudes, ofreciendo orientaciones y animándolos a la acción evangelizadora.
- Vemos con alegría que, como pueblo de Dios en camino, avanzamos en este Año Jubilar, lleno de signos y gestos de esperanza. Esta virtud nos impulsa a contemplar nuestra existencia con mirada renovada, especialmente cuando atravesamos pruebas difíciles. Nos invita a mirar no solo con nuestros propios ojos, sino con los ojos de Jesús, «el autor de la esperanza» para que Él nos sostenga en estos días oscuros, con la certeza de que las tinieblas se transformarán luz.
- En este tiempo, hemos sido testigos en nuestra patria de acontecimientos que nos llaman al recogimiento y la reflexión, como discípulos que siguen a Jesucristo, el Resucitado. En el departamento del Alto Paraná, hay hogares y comunidades que atraviesan sufrimiento e incertidumbre, debido a: desaparición de personas, drogadicción, violencia doméstica, suicidios, conflictos en las familias, realidades y situaciones que nos entristecen profundamente siendo afectados más directamente los adolescentes y jóvenes.
- Los adolescentes y jóvenes sienten la necesidad de forjar su propia identidad, a partir del pasado, sin repetirlo ni borrarlo. Frente a esto, asume el reto de vivir coherentemente con su identidad, entregando afectos y deseos al quehacer cotidiano, sin caer en el desapego emocional ni en la dispersión superficial.
- Es necesario revisar y reorientar la incoherencia de vida de los adultos, que crea crisis profundas en los niños y jóvenes afectando su propia identidad. Quizás aquí resida el obstáculo más grande en la educación moral: ellos nos exigen un testimonio auténtico, y a menudo decepcionamos sus expectativas y confianzas.
- Ante la dolorosa realidad indicada más arriba comprendemos que no se trata de una simple corrección de conductas, sino de un proceso educativo transformador. Este proceso debe estar profundamente arraigado en el fomento de la autonomía personal, la sana integración social y el desarrollo de una responsabilidad madura en nuestros jóvenes (promoción y apoyo de su protagonismo personal). Reconocemos que, en ocasiones, existen carencias educativas y afectivas en su entorno. Por ello, es crucial ofrecer referentes confiables que promuevan el diálogo abierto, la búsqueda de ayuda y valorización de personas significativas en sus vidas.
- La prevención primaria, en este contexto, se entiende no solo como la eliminación de factores de riesgos identificados, sino como la creación activa de un entorno protector y de apoyo. Esto implica:
- Fortalecer la resiliencia emocional: Intervenciones pastorales que aborden los indicadores de malestar psicológico, fomentando la inteligencia emocional, la autoestima y la capacidad creativa de afrontar con valentía las adversidades.
- Construir comunidad: Acciones concretas para evitar la marginación y el aislamiento social, promoviendo la pertenencia a grupos positivos que generan vida, participación activa en actividades recreativas sanas, el sentido de comunidad, conexión afectiva y empática con los que nos rodean.
- Acompañar el crecimiento: Provisión de apoyos educativos y formativos integrales, tanto en el ámbito escolar como en el tiempo libre, que aborden no solo el desarrollo intelectual, sino también el crecimiento espiritual, afectivo y moral.
- Reconocemos la gran responsabilidad de los medios de comunicación al informar sobre estas situaciones delicadas. Les exhorto para que lo hagan con sensibilidad, prudencia y sentido de caridad fraterna, evitando el sensacionalismo, ofreciendo informaciones basadas en la verdad, que sean claras, precisas, esperanzadoras sobre la prevención y recursos de ayuda disponibles.
- Como Pastor llamado a cuidar de las ovejas más vulnerables, especialmente de nuestros jóvenes, propongo algunas líneas de acción concretas que nos permitan construir una sociedad más justa, compasiva y cargada de esperanza.
- A los párrocos y presbíteros: Les invito y aliento a abordar estos temas en las homilías con delicadeza, prudencia y caridad, como nos exige el Evangelio. Que el sacramento de Reconciliación sea un espacio privilegiado de escucha atenta, acompañamiento compasivo para los fieles y las familias que sufren.
- A las comunidades religiosas: Les pido que promuevan oportunidades de escucha, cercanía, ternura, cuidado, acompañamiento a las personas en situación de riesgo, ofreciendo espacios seguros donde puedan compartir preocupaciones y encontrar consuelo.
- A los directivos de Centros Educativos, Escuelas y Colegios: Les exhorto a activar al máximo las instancias de escucha a través de entrevistas, charlas, conversatorios y programas de tutoría, creando un ambiente escolar seguro e inclusivo, donde cada estudiante se sienta valorado y comprendido.
- A los padres de familia: Les ruego a que prioricen el tiempo y la atención dedicados a sus hijos, cultivando una comunicación abierta y sincera. Les invito a acompañarlos en las celebraciones litúrgicas, y a participar activamente en la vida escolar de sus hijos, programando visitas y entrevistas con los educadores para trabajar juntos por su bienestar. A las madres en especial, que sean abrazo que acoge, palabra que guíe y oído que escucha sin juzgarlos. Sean luz en la oscuridad de sus hijos/as, voz que consuela, presencia que contiene y fe que sostiene.
- A los adolescentes y jóvenes: Les insto a ser compañeros solidarios y atentos, extendiendo una mano amiga a aquellos que atraviesan momentos de dificultad. Recuerden que un gesto de escucha y apoyo puede marcar la diferencia en la vida de alguien.
- A los Especialistas del Acompañamiento de los Centros Católicos (Psicólogos, Psiquiatras, Promotores sociales): Agradezco su invaluable labor y les pido a que fortalezcan el trabajo en equipo, la colaboración mutua con las escuelas, parroquias y otras instituciones. Que sigan brindando apoyo profesional y acompañamiento pastoral en las situaciones conflictivas que emergen cada día en la sociedad.
- Con el fin de llevar a cabo las propuestas pastorales delineadas, se proponen las siguientes estrategias e instrumentos diseñados para fortalecer el tejido social, promover la salud mental y espiritual, ofreciendo un acompañamiento integral a los jóvenes y sus familias:
- Sensibilización y Concienciación:
Comunicación estratégica: Elevar la voz de alerta mediante campañas de sensibilización y concienciación sobre la prevención del suicidio, la promoción de la salud mental y la importancia de la escucha activa.
Desarrollo de redes de cuidado: Promover la creación y el fortalecimiento de redes de cuidado interinstitucionales que involucren a la comunidad parroquial, instituciones educativas, organizaciones sociales y profesionales de la salud mental.
Acompañamiento y Apoyo:
Atención personalizada: Extender gestos concretos de cercanía, apoyo a las familias, a los niños y jóvenes que sufren en los barrios periféricos, asegurando su bienestar para que sientan la presencia activa y solidaria de la comunidad y el amor consolador de Dios.
- Espacios de Escucha y Diálogo: Establecer espacios seguros y confidenciales de escucha activa y diálogo, donde las personas puedan compartir sus preocupaciones, expresar sus emociones y recibir apoyo emocional y espiritual.
- Promoción de la Esperanza y el Bienestar:
Creación de lugares de esperanza: Desarrollar y fortalecer grupos de apoyo, programas educativos y momentos de oración que fomenten la sanación emocional y espiritual, promoviendo la resiliencia y la esperanza.
Formación en valores: Implementar conversatorios y talleres sobre valores humanos y cristianos, enfocados en el desarrollo de la autoestima, el sentido de propósito y la construcción de relaciones saludables.
Uso responsable de las redes sociales: Ofrecer charlas y talleres sobre el uso responsable y seguro de las redes sociales, promoviendo el pensamiento crítico, la prevención del ciberacoso y la protección de la privacidad.
Acciones Evangelizadoras: Organizar misiones, celebraciones, prédicas que transmitan el mensaje de esperanza y salvación que nos trajo Jesucristo, ofreciendo un sentido trascendente a la vida y fortaleciendo la fe.
- En el Obispado funciona el Equipo de Escucha de la Pastoral del Cuidado desde noviembre del año pasado; animo a los párrocos que con sus respectivos Consejos Pastorales conformen un equipo pastoral interdisciplinar para acoger, escuchar y acompañar a las personas vulnerables.
- Finalmente, que cada comunidad parroquial, religiosa y educativa organice una jornada de ayuno y oración por la alegría de los adolescentes y jóvenes, por el diálogo y el perdón en las familias y por la paz en el mundo.
- Hermanos y hermanas: unidos por el lema jubilar «Peregrinos de la Esperanza», renovemos nuestro compromiso de aunar esfuerzos para compartir con todos, especialmente con los más necesitados, el don inestimable de la vida. Propongo a todos los fieles un camino de esperanza, sanación y plenitud en Cristo porque como Iglesia diocesana «juntos podemos» – «oñondive ikatu».
Que la Virgen María nos ilumine y nos anime en nuestro caminar. Abundantes bendiciones en el Dios que nos ama con ternura.
+ Pedro Collar Noguera
Obispo
CARTA PASTORAL
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