Cientos de estudiantes, docentes y directivos participaron de una jornada espiritual que culminó con la Santa Misa presidida por el obispo diocesano.

La actividad comenzó a las 08:30 horas con una peregrinación que partió desde el obispado diocesano y concluyó en la Catedral, donde se celebró la Santa Misa presidida por Mons. Pedro Collar Noguera, obispo de la Diócesis de Ciudad del Este, junto a sacerdotes vinculados a las instituciones educativas de la zona.

Educación como herramienta de transformación social
En su homilía, el prelado desafió a la comunidad educativa a reflexionar sobre sus prioridades, citando al profeta Ageo: «¿Es este acaso el momento de que ustedes vivan en sus casas revestidas de madera, mientras esta casa está en ruinas?».

«Esta pregunta resuena en nuestro contexto educativo y nos exige examinar si estamos dedicando nuestras mejores energías a proyectos personales mientras la casa de una formación verdaderamente humana y cristiana necesita ser reconstruida», expresó Mons. Collar.
El obispo hizo especial énfasis en el modelo educativo propuesto por el Papa Francisco, que equilibra «los tres lenguajes humanos»: mente, corazón y manos. «Se trata de enseñar a pensar bien, sentir bien y trabajar bien, de forma coordinada», explicó.
Formación integral más allá del título universitario
La autoridad eclesiástica subrayó que la educación católica debe preparar jóvenes para quienes «un título universitario no sea visto como sinónimo de estatus o dinero, sino como un signo de fermento, sal y luz para disipar la oscuridad y la violencia».
Mons. Collar destacó la importancia de estimular en los estudiantes «un espíritu crítico y libre, capaz de no desentenderse de la realidad que los circunda», aprovechando la «sana rebeldía» juvenil para generar cambios hacia la «honestidad, autenticidad y santidad».
Compromiso con los más vulnerables
El prelado instó a la comunidad educativa a pasar «de la cultura del descarte —pobreza extrema, corrupción, egoísmo— a una cultura del cuidado, de fraternidad y de hospitalidad». En este sentido, destacó la necesidad de formar para «la cultura del encuentro y del diálogo» como antídoto contra los fanatismos.
Durante la ceremonia se reconoció la presencia del P. Fulgencio Ferreira, asesor de la Pastoral Educativa diocesana; la Hna. María Felicia Ramírez, coordinadora de la comisión diocesana del jubileo; y la Prof. Ana Ríos, directora departamental de Educación.

Reconocimiento a la juventud altoparanaense
El obispo recordó las palabras del Nuncio Apostólico, Mons. Vicenzo Turturro, quien durante su visita en marzo afirmó que «los jóvenes de Alto Paraná son los más inteligentes», lo que calificó como «un aliciente y un compromiso» para la comunidad educativa local.
La jornada concluyó con el compromiso de «organizar la esperanza» en las comunidades educativas, fortaleciendo la unidad entre alumnos, docentes y padres de familia, bajo la protección de la Virgen María, sede de la Sabiduría.

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